La trampa de Tucídides: la lección de la Antigua Grecia sobre el choque entre potencias
De Atenas y Esparta a EE.UU. y China: por qué un concepto de hace 2.500 años ha vuelto a la mesa de negociación.
El término ‘trampa de Tucídides’ ha vuelto a los titulares cuando el presidente de China, Xi Jinping, lo mencionó ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump en Pekín, en un encuentro marcado por fricciones comerciales, competición tecnológica y, sobre todo, el fantasma de Taiwán. Pero ¿qué significa realmente esta ‘trampa’? Para responder a esta pregunta hay que viajar a la Grecia del siglo V a. C.
El término ‘trampa de Tucídides’ ha vuelto a los titulares cuando el presidente de China, Xi Jinping, lo mencionó ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump en Pekín, en un encuentro marcado por fricciones comerciales, competición tecnológica y, sobre todo, el fantasma de Taiwán. Pero ¿qué significa realmente esta ‘trampa’? Para responder a esta pregunta hay que viajar a la Grecia del siglo V a. C.
Ya en el siglo XXI, el politólogo de Harvard Graham Allison popularizó la idea y la convirtió en un marco de análisis global, especialmente para leer la rivalidad entre EE.UU. Y China, primero en artículos y después en su libro «Destinados a la guerra: ¿Podrán Estados Unidos y China escapar de la trampa de Tucídides?«.
Allison sostiene que, cuando una potencia dominante se ve amenazada por un rival emergente, tienen una probabilidad particularmente alta de desembocar en guerra y expone que en un archivo de 16 transiciones de poder en los últimos 500 años, 12 acabaron en guerra, un porcentaje que impresiona y explica por qué el término se ha vuelto tan omnipresente en discursos geopolíticos.
Tucídides no escribió una ley de geopolítica
El historiador y militar ateniense no estaba redactando un manual de inevitabilidad, sino explorando cómo las sociedades se deslizan hacia la catástrofe cuando se combinan miedo, ambición, orgullo, errores de cálculo y deterioro moral. Verlo de otra forma distorsiona sobremanera su mensaje filosófico. La guerra no ocurre solo porque cambie el balance de poder, sino porque los líderes interpretan ese cambio con ansiedad, orgullo y presión.
Por qué Xi Jinping la ha mencionado ante Trump
Al hablar sobre la trampa de Tucídides, Xi lanza una advertencia que sugiere: ‘esto puede pasar si dejamos que la rivalidad se nos vaya de las manos’. De hecho, en Pekín, Xi formuló la pregunta en términos históricos y casi existenciales planteando que ambos países pueden superar la trampa y construir un nuevo modelo de relación entre grandes potencias, capaz de aportar estabilidad global.
Pero el subtexto era difícil de ignorar: y ese es Taiwán. Si la cuestión taiwanesa se conduce mal, y el presidente chino ya ha advertido que el territorio autogobernado es una gran línea roja, podría empujar a ambos países hacia el conflicto. En otras palabras, la trampa no es solo una metáfora histórica, sino una manera de etiquetar el principal punto de fricción actualmente.
A la vez, poner un término conocido en el centro del escenario significa enmarcar el debate en una suerte de clara comunicación política. Y enmarcarlo así implica situar a China como potencia ascendente comparable a Atenas… y sugerir que el miedo de la potencia hegemónica (EE.UU.) es el combustible del riesgo.
¿Por qué el mundo se toma tan en serio esta metáfora?
Porque EE.UU. y China no son dos actores más en el marco internacional. Juntas moldean comercio, tecnología, manufactura y finanzas globales, y una confrontación de este calibre tendría efectos en cadena en los mercados, en la energía, en las rutas marítimas, en los semiconductores…
Además, la rivalidad actual tiene muchas capas a causa de los aranceles, el control de chips, la inteligencia artificial, la presencia militar en el Indo-Pacífico y hasta el factor nuclear.
Entonces, ¿qué lección útil nos deja Tucídides?
Tucídides apunta a que las potencias no caen en guerra solo por lo que son, sino por lo que creen que el otro hará. Y esas creencias se alimentan de percepciones, propaganda, presiones internas y gestos que se interpretan como humillación o desafío. Aplicado al presente, si la trampa existe, no es una jaula de hierro forjada por la historia; es una trampa hecha de palabras y decisiones. Eso significa algo esperanzador: se puede evitar, pero requiere empatía estratégica.
Publicado originalmente por: https://historia.nationalgeographic.com.es/actualidad/trampa-tucidides-leccion-antigua-grecia-sobre-choque-entre-potencias_26055
